BUSCANDO EMBARAZO, NO LLEGA Y AHORA ¿QUÉ?
Bueno, pues ya que me conoces un poco más te diré que no todo es tan fácil ni rápido como nos gustaría. Cuando te plantean hacerte una FIV (fecundación in vitro) tu cabeza da mil vueltas y en tus mundos de Yupi piensas que va a ser a la primera y que como estás tan ilusionada va a ir todo sobre ruedas. Es tu deseo y cierras los ojos y lo visualizas, pero la vida nunca es fácil ya sabes, si no sería todo demasiado aburrido, ¿no crees?
Lo primero que tenía que hacer era controlar mis niveles de
glucemia. Para eso tenía la bomba de insulina y el sensor y estaba funcionando
en modo “automático”, es decir, que la bomba tomaba decisiones de cuánta
insulina ponerme en función de la glucosa que marcara el sensor, yo sólo le decía
lo que iba a comer o el ejercicio físico que iba a hacer y ella hacía y
deshacía.
La bomba 💣, para quienes no lo sepáis SÓLO utiliza insulina
rápida, te va mandando pequeñas dosis durante todo el día y eso controla el
periodo nocturno y entre las comidas y
cuando comes, eres tú la que como una calculadora de Hidratos de carbono, le dices
los gramos que vas comer y ella te calcula la dosis en función de varios
parámetros, pero no quiero liaros mucho ahora con eso. Me voy al principio. Cuando
salgo de la consulta del ginecólogo, tengo que comprar la medicación que me ha
mandado y esperar a que me venga la regla para llamarles.
Antes de nada, voy a poner aquí las fases por las que pasa
un ciclo de reproducción asistida, y ojo, no soy experta en estos temas,
simplemente leí fuentes oficiales y me acerqué donde podían ayudarme. Había
oído hablar de “redinfertiles”, me apunté por el descuento que decían que
te hacían en los tratamientos y también por el acompañamiento de otras mujeres
que estaban como yo, buscando embarazo, pero cada una con su historia personal.
Tienes la info de la asociación aquí: Red Infertiles | Asociación Red Nacional
Infértiles. Y su Instagram: Instagram
La Fecundación in Vitro (FIV) hace referencia a la
unión del óvulo de la mujer y los espermatozoides del hombre en el laboratorio
con el objetivo de generar embriones.
1. Estimulación ovárica
2. Punción ovárica
3. Capacitación espermática
4. Cultivo embrionario
5. Transferencia de embrión
Resumiré mi proceso, pero básicamente consiste en estimular
a los ovarios para que produzcan ovocitos, con la medicación que nos
administramos hacemos posible que esos folículos crezcan y tengamos más para
posteriormente extraerlo en la punción ovárica. Queremos conseguir un número
importante y un tamaño adecuado para después con el semen de nuestra pareja o
donante poder fecundarlos. Pero no es sólo que se fecunden en el laboratorio,
tienen que llegar al 5º día para después hacer la transferencia a nuestro útero
y allí deben agarrarse.
Todo el proceso no está exento de riesgos, pero los asumes e
intentas no pensarlo mucho. Recuerdo durante la estimulación tenía que ir a
Madrid cada 2 días para controlar el crecimiento de los folículos y que todo
estuviera bien. Llegó el día de la punción, todo bien, con sedación ni te
enteras, preferí ser cauta y guardar reposo relativo ese día, más bien por mi tranquilidad
y se me hizo larguísimo todo el proceso hasta que supe cuántos embriones
llegaban bien, porque es frecuente que de todos los ovocitos que fecundan no
sigan adelante un porcentaje. En mi caso, todo había ido genial, teníamos una
tasa de fecundación algo más elevada de lo normal. Conseguimos 7 embriones,
pero yo sólo necesitaba uno (como lo de las plazas de la oposición, que cuando
salen pocas y la gente te desanima tú dices eso 😅). El caso es que clasifican a
los embriones por categorías y los embriólogos deciden cual es mejor para hacer
la transferencia.
El día de la transferencia intenté controlar la glucemia
pero entre el cálculo a lo bajo de la empanada que me comí y los nervios, estaba
en más de 200 mg/dl. Llegó el momento de hacerme la analítica en sangre, que es
lo que realmente es más fiable pero aún así me hice un test de embarazo con un
Clear Blue y estaba pletórica, había conseguido el POSITIVO. Lo que no sabía
ero lo que iba a acontecer unas semanas después…
La BHCG (la hormona del embarazo) me dio en sangre 314,
estaba genial, pero a la hora de hacer la primera ecografía se me clavó en la
mente la frase de la ginecóloga mientras miraba la pantalla: “no se ve lo que
se tiene que ver”. Salí llorando de la consulta, con un nudo en la garganta,
parecía que habiendo conseguido el positivo todo iba a ir bien y, ¿ahora qué?.
Nos mandaron analítica de sangre para cuantificar la Beta. Resultado, no se
había duplicado o triplicado como debiera. Seguí trabajando, me había cogido vacaciones
para mi primera transferencia, quería estar tranquila sin el estrés de la
consulta, los domicilios. Fui a trabajar ese día y casualidades de la vida,
apareció una compañera de mi centro de salud que estaba de guardia porque un
inmenso dolor me impedía levantarme de la cama y sangraba. Me cogió una vía y
me llevaron al hospital, se supone que ya estaba, había sido un aborto bioquímico
y ahí ya si que sentí que se caía la torre de naipes que había construido.
Pasé la noche ingresada, con oxitocina, las compañeras de la
planta muy amables, intentaron que estuviera en una habitación individual, pero
escuchaba a los bebés llorar y mi corazón se encogía porque sabía que lo que podía
ser el mío ya no estaba. La ginecóloga que me vio me animó, me dijo que era aún
joven, que tenía muchos embriones, que tranquila… pero en ese momento da igual
lo que te digan, tienes que pasar tu dolor en silencio y contigo misma, porque
siempre te queda la culpa de si has hecho algo mal, aunque sabes que no, la
mente a veces es así de cruel.
Pero no quiero ponerme triste, ni melancólica, porque tengo a mi peque de 2 años que es una auténtica terremoto y que con su sonrisa ilumina todo.
Sólo decirte que si has pasado o estás pasando por un
proceso de FIV, ánimo, no decaigas, hay a mujeres que nos cuesta un poquito más
pero si realmente quieres ser madre, no pierdas la esperanza.
En la próxima entrada os cuento un poco más, que creo que me
estoy extendiendo demasiado. Aquí os dejo la imagen de lo que me pareció lo más
maravilloso del mundo, el embrión que se iba a quedar conmigo que iba a ser mi
futuro bebé y su latido.

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