LAS NAVIDADES SEGÚN TE VAS HACIENDO MAYOR...
Antes de nada, pediros disculpas porque desde septiembre no escribía nada. No ha sido por falta de ganas, quizá las ansias por compartir mi día día con la bomba y transmitir lo que a mí me ayuda o me dificulta la gestión de la diabetes haya sido uno de los motivos de mi ausencia. Es curioso cómo cambia tu perspectiva de las navidades. Recuerdo esas cenas a la mesa en familia, donde estábamos "apretujaos", el olor al guiso del cabrito, ver a mi padre al lado del caldero y el fuego de la chimenea, mientras mi madre y mi tía hacían la sopa de marisco. Recuerdo estar esperando la llegada de mis abuelos y sentarse tiernamente ambos en el sofá mientras los jóvenes poníamos la mesa. Hoy mi abuela no está, mi abuelo hace años que cena a su hora y se va a dormir antes (ya son 96 años los que tiene), pero este año me toca ser a mí la que ponga su casa para celebrarlo, la que piense el menú y no haga sólo el postre, que curiosamente era lo que más me gustaba hacer y comer. Sí, yo, la que tiene diabetes y debutó el día de los Santos Inocentes, un 28 de diciembre de 1999.
Este año serán las terceras navidades para Gema, mi pequeña, por la que tanto hemos luchado y que llegó gracias a Dios. Su mirada, su inocencia, hace que te replantees mucho la vida. Es alguien por la que darías tu vida y tú misma se la has dado. Parece mentira que en unos meses haya aprendido y crecido tanto... Realmente no he entendido a mis hermanos o amig@s con hijos hasta que los he tenido. Y es que es como todo en la vida, una cosa es que te lo cuenten y otra muy diferente vivirlo. Y eso mismo pasa también con la diabetes. Los que vivimos con esta enfermedad sabemos lo que supone este mes de comidas y celebraciones. La dificultad añadida, los cálculos, la culpa, la renuncia, las críticas...No es fácil, así que sólo pido a los que por suerte no padecéis esta enfermedad que seáis lo más respetuosos con nosotros, que nos deis espacio, libertad para comer lo que queramos que ya "cargaremos" nosotr@s con esa mochila otro día más. Que entiendo que os podáis preocupar por nosotr@s pero que eso puede "asfixiarnos" y queremos pasar estos días tranquilos, dentro de lo que supone el estrés de estar recalculando como un GPS cuando se ha perdido porque vemos nuestras gráficas y se junta una comida con otra, insulina activa y tiempos de sobremesa.
Este año valoro más que nada la salud, el año pasado por estas fechas estaba recién operada de la columna, con 6 tornillos en mi cuerpo y un corsé que me inmovilizaba y del que sólo podía deshacerme para dormir. No podía coger a Gema y eso suponía muchas cosas, desde tener que negociar con una niña de menos de 2 años que se bajara de la mesa, del sofá...hasta depender de los opiáceos para estar algún rato sin dolor. Pienso más que nunca en la gente que pasa frío y está en la calle, en los que las dificultades para llegar a fin de mes se acentúan, en las de ONGs que te llaman en estas fechas para colaborar y yo me pregunto, ¿por qué no se hace esto durante todo el año y no sólo en Navidad?. Pero quiero quedarme con lo bueno, en ver la Navidad desde los ojos de un niño, con la admiración y la ilusión de ver las luces y decir "Feliz Navidad, mamá", como me dice Gema. Que no tenga que ser diciembre para que seamos mejores personas y valoremos todo más.
Con cariño, Pilar.
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